¡¡Carneeeee frescaaaaa!!

Esa fueron las primeras palabras que la mayoría de nosotros escuchamos cuando ingresamos en la base aérea de Málaga.

Nuestro entrenamiento y jura de bandera, terminarían en un destacamento en la provincia de Málaga, donde una vez que llegas, te dan la mala noticia de que vuelves a ser recluta.

Quedarse en la base aérea de Málaga era el sueño inicial de cualquiera de nosotros, pero personalmente hoy por hoy no hubiese cambiado mi destino.

El cuartel de Bobadilla destaco siempre por la humanidad y capacidad de sus mandos. Por su ambiente "familiar" y por el compañerismo.

Si estuviste en Bobadilla, te doy la bienvenida a este blog, donde podrás comentar tus vivencias o bien cagarte en la puta madre de alguno que te jodio la vida en la puta mili.

Por que no todo era agua de rosas en Bobadilla...¿verdad reclutas?

miércoles, 12 de agosto de 2009

Entrenamiento y Jura de Bandera


Entraba por la principal de la base aérea de Málaga, vestido de paisano con mis futuros compañeros de fatigas. Los dos soldados de la principal nos identificaron uno a uno y fueron dando paso. Mientras, por el largo camino hasta el destacamento, "desfilabamos" sin saber muy bien a donde ibamos.

Al llegar al final, nos recibio un cabo, gordo y con cara de mala leche (de cuyo nombre ni me acuerdo y ni quiero acordarme), que nos fue indicando como debiamos formar una larga cola para pasar a recoger lo que sería nuestro uniforme.

Todos teniamos carita de "corderos degollaos". En un patio interior esperabamos que nos entregaran nuestros uniformes , y allí empezó la historia de la puta mili.

EN EL PATIO

Recuerdo que estábamos formando una fila en ambas partes del patio, y que de pronto entraron 2 personajes, con seguridad veteranos por el descolorido de sus trajes y por la cara de "enteradillos" que tenían.

Yo desde mi puesto, escuche como se acercaban a los reclutas de varios puestos mas adelante y les obligaban a comprar unas chapas de hierro, que sinceramente no sabíamos ni para que coño servían.

Poco a poco se iban acercando a mi, hasta que me toco. El mas enteradillo, con habla chulesca y firme me dijo: Cómprame las chapas. Yo mire los dos trozos de hierro y le conteste: No.

La palabra "NO", sonó como una sentencia a muerte en mi contra. El enterao y su colegita, me miraron a los ojos con cara de pocos amigos y volvieron a repetir la pregunta y la respuesta fue la misma: NO.

Todos los muchachos que esperaban en el patio estaban pendientes de mi situación y yo ya me estaba empezando a poner nervioso. El canijo que acompañaba al enteráo que por cierto su mote era "El pato", me dijo claramente: Te voy a joder la mili, mamón, vas a desear no haber nacido....y mientras al "enteráo" no se el ocurrió otra cosa, que meter su mano en el bolsillo de mi pantalón en un intento de "coger" mi cartera.

Por desgracia tengo varios huesos rotos y otras señales de "guerra" precisamente por no dejarme "achantar" y en ese mismo momento que su mano me rozó para robarme, le propine un "peazo" puñetazo en la barriga, que lo senté de culo en medio del patio.

Se levanto y me dijo: ESTAS MUERTO, y se marcho...

Al rato me llamaron y recogí mis uniformes, dirigiéndome a mi escuadrilla, localice mi taquilla, donde descubrí para que valían las chapas que "El Pato" y el enfermo de su colega querían venderme. (Eran pá cerra´ la taquilla...pero las cosas se dicen de otra forma..je)

Así fue mi primer día de mili...la noche la pasamos tranquila, pero eso... fué una excepción.